XEREZ, MONOGRAFÍA E HISTORIA

Por: Ricardo Santoyo Reveles

INTRODUCCION

 

Los tiempos cambian, pero los acontecimientos van quedando legando un testimonio del cual debemos de tomar lo comprobable. La veracidad en las descripciones históricas conlleva un gran respeto; el peligro de la adjetivación en los temas puede llevarnos a cometer errores de los cuales pronto habríamos de arrepentirnos.

La era moderna y su sofisticada tecnología esta aportando datos referentes a nuestros orígenes, a costumbres antiguas de las que no se conocía. Los arqueólogos trabajan incansablemente para definir nuestras raíces provenientes de una sana evolución, todo camina sigiloso y las informaciones recientes derrumban falsas teorías a las que antaño se tenían como ciertas.

Los descubrimientos hechos en torno al origen del hombre provenientes de Africa, varían en ese sentido, el encuentro de cráneos y osamentas situaban la aparición del hombre entre una antigüedad alrededor de 100,000 años, se le denominó Homo Sapiens, los vestigios de este primario hallazgo se puede encontrar en casi todo el mundo, posteriormente se encontró al Hombre de Neandertal con una antigüedad de 200,000 años en Europa, luego el Homo Erectus de 2,2 a 1,8 millones de años en Africa y Asia, luego el Homo Habilis de 2,2 a 1,8 m. de años en Africa, se localiza al Australopithecus Boisei con 1-1,9 m. de años en Africa, luego el Australopithecos Africanus con 2,2 a 3 millones de años en Africa. En nuestro país se localizó a el hombre de Tepexpan, quien fue en realidad una mujer y joven junto a los hallazgos africanos y asiáticos. Hay descubrimientos recientes en Aramis, Etiopía que ofrecen pruebas de que el hombre no provino de lugares semidesérticos, sino de boscosos donde el bipedismo era una necesidad de sobrevivencia por la voracidad de los animales depredadores; la vida en lugares como las tundras no tendría el valor suficiente si meditáramos en la necesidad que se tenía para desplazarse con mucha rapidez y sortear los obstáculos de sobrevivencia. Hay cambios en este rumbo.

Todo esto nos ofrece un ejemplo de los hechos que son mutables y los que no, las investigaciones pronto habrán de darnos mayores sorpresas y así poder contestar a tantas interrogantes que en un pasado fueron un enigma. Existen civilizaciones perdidas, los vestigios se encuentran por todos lados del mundo en espera de una explicación cierta. En un pasado reciente florecieron historias falsas, epopeyas creadas por la imaginación del hombre con el fin de recrear esos lugares oscuros de nuestra historia.

Los legendarios relatos están sucumbiendo bajo los trabajos científicos, y esto no tendrá que decirnos que nuestra perpetuidad en el universo cambie debido a alguna diferencia básica, lo importante es admitir con madurez que existen muchas más probabilidades de que lo que hoy conocemos y que estas se vayan sucediendo como algo natural.

Lo inobjetable, lo verídico esta entre nosotros, en cada episodio de los acontecimientos de cada lugar, ese es nuestro primordial origen en el cual estamos involucrados, eslabón tras eslabón.

Y como no somos ajenos a los acontecimientos de todo lo que nos rodea, así partiendo de nuestras raíces regionales podremos apreciar lo que hasta hoy hemos alcanzado, todo aquello por lo que se pasó para lograr establecer nuestra mirada a este rincón de nuestra provincia jerezana, y no solo eso, advertir nuestros errores y confrontar las diferencias de otros lugares para llegar a entender lo que nos ha faltado y todo aquello en lo que hemos aportado para otros.

De ninguna manera la historia es aburrida, esta es una secuencia consecutiva del camino generacional establecida por nuestros antecesores y su legado debe de ser compensado con el conocimiento de obras y hechos, para tener esa capacidad de transmitir a las nuevas generaciones todo lo bueno y constructivo, a la vez coadyuvando a la formación de un criterio temprano, para el mejor desenvolvimiento ciudadano, con respeto, con una moral alta y con gran amor hacia la patria.

Los pueblos, las ciudades no tienen vida sino es por la actividad generada por sus habitantes en pro del mejoramiento paulatino del quehacer cotidiano, por ello la preocupación que debemos de sostener en este sentido, hasta ver fincadas las metas de todos en fines de prosperidad, en una realización tanto material como espiritual en donde nuestros valores tengan cada día un valor más legítimo y coincidente con el legado de toda una generación de empeñosos y audaces abuelos.

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